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2/2/09

Los muros de ladrillo visto. La piel (II)

Esta es una ampliación de la información sobre la vista exterior de la construcción expresada en posteos anteriores. La construcción de este tipo de muros requiere de ciertos cuidados, sobre todo para los trabajos en altura: sucede que los golpes accidentales dañan los ladrillos y es muy difícil hacer una reparación ¨invisible¨. Para esos casos suelo reservar polvo que queda de los cortes de los ladrillos, ese material mezclado con poco cemento o cal puede producir reparaciones ¨cosméticas¨ asombrosas. En este caso tuvimos que materializar terminaciones en posiciones poco habituales con los ladrillos, como ejemplo muestro unos dinteles inclinados que se hicieron en los muros exteriores de los dormitorios, se utiliza una regla inclinada perfectamente nivelada y se colocan los ladrillos en sardinel (apoyados sobre la cara más larga y en punta).


Las imágenes que siguen muestran claramente cómo se superponen las diferentes capas que conforman el muro, tal como contaba en posteos anteriores. Esto es: como paramento interior los bloques cerámicos portantes (cerramiento + estructura), luego la capa hidrófuga (cementicia) de protección, sobre ésta la pintura asfáltica (barrera de vapor); luego se levantan en paralelo la capa de aislamiento térmica (placas de poliestireno expandido) y la piel exterior de ladrillos pampeanos.



Finalmente pongo 3 imágenes que muestran el progreso del trabajo y cómo la imagen va variando (sobre todo a ojos de nuestro cliente) hasta acercarse al aspecto pensado en el proyecto. Un dato: entre la primera y la última toma pasaron 6 semanas de trabajo.




29/7/08

La planta alta y el muro medianero

Sigue el alzado de los muros de la planta alta, en este caso hay una inversión del criterio constructivo: el cliente quiere tener una vista interior en la que predomine el ladrillo visto en el muro medianero, lo que obliga a cambiar la disposición de las capas a construir. Sobre los encadenados de hormigón se alzan los tímpanos de la cubierta, dejando los vanos para amurar las aberturas. También se van verificando los niveles en los que se asentará la cubierta, similar a la que se colocó en el sector de dormitorios; la vista de conjunto muestra la evolución de ese sector. En una de las imágenes se observa una especie de ¨pulpo blanco¨: no es una reencarnación de Alien, sino que se trata de las tuberías de electricidad que han comenzado a montarse.


El muro medianero (único contacto de nuestra obra con una edificación vecina) ha sido estudiado cuidadosamente desde el comienzo de la obra. La elevación del mismo ha presentado desde el inicio algunas dificultades de alineación, por la posición irregular de las construcciones vecinas; además tiene una orientación neta al sur, en nuestro clima eso significa ausencia total de luz solar directa (todo el año) y presencia de vientos fríos (eventualmente húmedos) en invierno. Respetando el concepto de muros compuestos, al paramento de bloques portantes o ladrillos comunes, según el caso, se ha adosado la placa de aislamiento térmico, agregando luego un paramento liviano de soporte para contener dicho material. Suelo aprovechar estas situaciones para probar nuevos materiales con alguna intención específica, en este caso utilizamos un revoque premezclado, compuesto de pequeñas esferas de poliestireno expandido embebidas en un compuesto de cemento con aditivos. Esto permitiría mejorar aún más la resistividad térmica del muro, disminuyendo las pérdidas de calor (interior) en invierno. El personal no estaba habituado al manejo del producto, por lo que el trabajo se demoró un poco al inicio durante las pruebas; sin embargo parece ser una innovación positiva y la mezcla ha dado un buen rendimiento con desperdicios relativamente bajos. Tengo una gran expectativa en cuanto a su efectividad. Las imágenes muestran algunos detalles de la composición del paramento y el aspecto luego de ser revocado con el nuevo material.

Hasta aquí han transcurrido 19 semanas, desde el inicio de la obra.

28/7/08

Los muros de ladrillo visto. La piel…

El proyecto contempla la terminación de los paramentos exteriores de la vivienda en mampostería de ladrillos pampeanos, tipo ¨media vista¨: esta expresión significa que cada ladrillo deberá tener, por lo menos, 2 caras lisas (1 a soga y 1 a tizón) para conferirle un buen aspecto al muro. Se armarán aparejos comunes a soga, con la mezcla enrasada (es decir ladrillo y mezcla en un mismo plano).
Primero se procede al replanteo, aplomado de reglas e hiladas, se seleccionan los ladrillos y se comienza el alzado. Tal como comenté en posteos anteriores, los muros son compuestos (con material aislante en la parte media); las placas blancas que se ven en las imágenes son de poliestireno expandido de 20mm de espesor y 20 kg/m3 de densidad. Como deben evitarse al extremo las roturas en esta etapa, debe controlarse que todas las instalaciones que atravesarán estos muros estén terminadas (en su fase de entubamientos) antes de colocar los mampuestos. Debe procurarse que la capa aisladora sea continua, para disminuir la eventualidad de los puentes térmicos (son fugas de temperatura y riesgos de condensación) que pueden producirse por la continuidad de materiales con alta conductividad térmica. Las imágenes también muestran los hierros de anclaje, previstos para unir el paramento portante interior con la ¨piel¨ de ladrillos (exterior).

La construcción con muros dobles es muy eficiente desde el punto de vista bioclimático y permite el efectivo ahorro de energía para el acondicionamiento del aire interior de la vivienda, sin embargo es exigente en cuanto a la calidad de mano de obra y el control profesional que debe hacerse para lograr buenos resultados. Algunas imágenes ejemplifican sectores que se dejan abiertos para una ejecución más delicada, ya que el muro debe mostrar un aspecto uniforme, lo que requiere de cortes en las piezas para tomar los desniveles. Las vistas más alejadas dan una idea de cómo va quedando el conjunto, aquí ya puede transmitirse al propietario un esbozo del aspecto final que tendrá la obra.

Es importante destacar que el aspecto del muro, días después de levantado, no representa su presencia final. Al iniciarse el fraguado de las mezclas, la humedad de las mismas migra hacia el exterior manchando la superficie, lo mismo sucede con los restos que se adhieren al limpiar los excesos de mezcla (efecto del enrasado), produciendo una pátina gris que oculta el verdadero color del material. La imagen destaca (círculo amarillo) un sector donde se aprecia el tono natural del ladrillo original. En nuestro caso haremos una limpieza conjunta de la superficie para recuperar el color original, antes de proceder a la obturación de los poros del material, con la precaución de lograr un efecto de inversión de ángulo de mojado: esto quiere decir que el muro rechazará el ingreso de agua desde el exterior (lluvias), permitiendo a su vez la migración de vapor de agua proveniente del interior de la vivienda. La diferencia con una película que impermeabilice la superficie en ambos sentidos (por ejemplo aplicando barnices) no es menor y hace a la calidad del aire interior.

24/5/08

Los muros (parte III), cubiertas y el entrepiso

En esta etapa, mientras se van completando los muros portantes, se preparan los puntos de anclaje de las cubiertas y el entrepiso. En este caso, para agilizar el proceso constructivo, hemos preferido utilizar vigas metálicas para conformar la cumbrera de los techos del cuerpo de dormitorios y apoyar los elementos premoldeados de la losa de entrepiso. Una vez levantados los muros que conformarán los ¨tímpanos¨ de las cubiertas, se presenta y aploma el perfil metálico de (la cumbrera de) la cubierta, se practican las soldaduras de fijación y se deja el espacio para completar luego con la mezcla de hormigón que fijará el conjunto. Existen dos variantes (las más utilizadas) para combinar elementos metálicos con hormigón: mediante elementos de unión llamados ¨chapones¨ o colocando perfiles con un largo suficiente como para que apoyen dentro de las piezas estructurales. En este caso habíamos diseñado todas las uniones con la primera variante, pero en la obra vimos que sería complicado materializar algunas uniones, por lo que decidimos estudiar cada caso y decidir en consecuencia. Como muestran las imágenes, en la cubierta de los dormitorios se utilizaron chapones de unión para tomar la viga a los elementos verticales.

En otros sectores las uniones se hacen en el mismo material, en este caso hormigón. Con cuidado se controlan las continuidades de las armaduras y los doblados antes del llenado; la imagen muestra como ejemplo el inicio del proceso previo a volcar el hormigón y el sector completado (en la misma viga).


Cuando la programación de la obra lo permite, conviene continuar abriendo frentes de trabajo para que el avance no se haga lento, se aproveche el buen clima (sobre todo antes de cubrir la construcción) y se optimicen recursos materiales y humanos. En nuestro caso se presentaron algunos inconvenientes con los rellenos de tierra, de manera que decidimos avanzar con las paredes de tabiquería interior. Se utilizarán para ello bloques cerámicos huecos maquinados, las imágenes muestran el inicio de dichas tareas en el sector de los locales húmedos (baños y lavadero).

22/5/08

Los muros (parte II)

Finalmente comienzan a elevarse los muros interiores, lo que calma la ansiedad del propietario, que sufrió bastante la 1º etapa viendo como su presupuesto comenzaba a esfumarse sin nada a la vista (todo bajo tierra…). Vale aclarar que los muros de las imágenes siguientes son los perimetrales, destinados a soportar las cargas estructurales. En este caso ocupan además el lado interno de los muros compuestos, ya que (les recuerdo) la vista exterior será de ladrillos pampeanos. Sobre el macizo impermeable se replantean nuevamente las medidas y se coloca la hilada de arranque; el trabajo es similar a levantar cualquier muro de mampuestos, apuntalando y nivelando reglas en los extremos y llevando un nivel de referencia con un cordel. En este caso, al utilizar piezas regulares en forma y tamaño, se avanza en forma rápida y con pocas variaciones de medidas, sólo hay que preparar una mezcla firme y trabajable (tixotrópica) para disminuir los desperdicios por los huecos de los bloques. Entre las dos imágenes tomadas del mismo ángulo hay 3 días de trabajo de distancia. Puede verse que quedan ¨en espera¨ las esquinas en donde se llenarán refuerzos verticales y columnas, con hierros preparados para incorporarlos a los encofrados (moldes de madera donde se cuela el hormigón) y así lograr una continuidad en la transmisión de esfuerzos estructurales.
Como la pared medianera (en la cual se apoya la casa) tiene orientación sur, luego de los estudios bioclimáticos reubicamos las aislaciones hidráulicas y térmicas; así es que antes de apoyar el muro portante se aplicó la capa hidrófuga y luego el poliestireno expandido en placas. Como el muro lindero está expuesto a la intemperie lograremos barreras efectivas contra las pérdidas de temperatura por calefacción (en invierno) y frente a la presencia de humedad permanente o el choque de lluvia con presión de viento.

Paralelamente al alzado de las paredes portantes, se van materializando también los elementos lineales de apoyo hechos en hormigón armado, comúnmente denominados en obra ¨vigas de encadenado¨ (superiores) y ¨refuerzos verticales¨, en algún caso también columnas. Es muy importante verificar en obra la confección de la mezcla de hormigón, en general los operarios tienden a agregar más agua de lo necesario, consiguiendo mezclas ¨flojas¨ que, al secarse, dejan macroporos o huecos más o menos grandes, quedando a la vista los hierros principales o los estribos; esto puede generar procesos de oxidación que luego se traducen en manchas sobre los revoques (muy difíciles de quitar) y el deterioro de las armaduras. La vista en detalle muestra un sector defectuoso donde es evidente la discontinuidad del material, aquí caben 2 alternativas: si la pieza afectada es crítica por su posición, o porque no forma parte de un sistema más complejo, es aconsejable demolerla y rehacerla; si es un complemento de otro sistema (como en este caso, muro portante) es suficiente rellenar las oquedades con concreto impermeable, para proteger los hierros.
En las imágenes se puede ver cómo se prepara una viga de encadenado: se forman los fondos de encofrado apuntalando en los sectores abiertos (vanos de aberturas) y se arman las armaduras longitudinales, luego se cierra el encofrado y se llena con hormigón. Si estuviera previsto algún paso de tuberías de instalaciones, es mejor colocar algún elemento conformando un ¨pase¨ antes de volcar la mezcla, lo que evitará roturas innecesarias en las piezas de la estructura. En el caso de los elementos verticales que deban mantener continuidad con paramentos, antes de llenarlos se dejan hierros con longitud suficiente para anclarse en las secciones de muro que siguen. De esta manera se mantiene una continuidad estructural del conjunto y se evitan movimientos y fisuras. Para los elementos estructurales verticales deben preverse las armaduras de empalme, muy útiles si el hormigonado de estos se hace en varias etapas. Mientras las etapas no estén muy distanciadas en el tiempo (3-4 días) no es necesario incorporar promotores de adherencia a las mezclas, pero es mejor resolver esas prolongaciones antes de los 7 días, cuando ya el hormigón ha tomado parte de la curva de endurecimiento.


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19/4/08

Los muros y los rellenos (parte I)

En esta etapa se comienza con la elevación de la mampostería y la consolidación de los planos sub-rasantes o apoyos de los contrapisos interiores. En el proyecto, una impronta fuerte es el control de las variables climáticas y el acondicionamiento pasivo de la construcción, con el fin de ahorrar energía durante su vida útil y en un contexto (sugiero investigar este tema, en Argentina las proyecciones son bastante preocupantes) de escasas reservas no renovables, especialmente el gas natural. De manera que cada paramento será resuelto en función de la orientación cardinal, de la resistividad térmica esperada y finalmente de su cualidad estética. Estas decisiones se implementan tempranamente en la obra, sobre todo si implican interacción con las construcciones linderas; en este caso la pared medianera de apoyo de la vivienda tiene orientación sur y alterna sectores cubiertos con otros que no lo son, es decir que será necesaria la protección hidrófuga y térmica según el caso. Como primer paso se ha impermeabilizado el paramento de apoyo con concreto hidrofugante; puede advertirse en la imagen un ligero cambio de coloración en algunos sectores: esto se debe a que, una vez aplicada la protección es necesario cubrirla con una lechada de cal. Esto tiene 2 propósitos: por un lado proteger al concreto de la radiación solar directa que puede fracturarlo y por otro crear un puente de adherencia con revoques y mezclas. Un cuidado particular que debe tenerse es controlar el contacto entre los paramentos y el terreno natural o los contrapisos, en este caso se reforzó el concreto hidrofugante en estas zonas, para prevenir eventuales infiltraciones por ascensión capilar a través de materiales porosos.


Como paso subsiguiente se levantan las partes bajas de los muros de elevación, destinadas a soportar el peso de éstos (que en este caso serán dobles) y a materializar el freno a la ascensión capilar de la humedad del terreno. Tradicionalmente se utilizan para esto ladrillos comunes, mezclas de concreto y cal reforzada según el caso, la diferencia entre unas y otras radica en la trabajabilidad del material, el grado de impermeabilidad buscado y el precio del aglomerante (cemento, cal). En este caso, discutimos con el constructor un par de variantes y decidimos implementar una secuencia de trabajo diferente de la que habitualmente se usa (y por lo general figura en los manuales técnicos de construcción), mostraré ahora las imágenes y en un próximo posteo expondré unos gráficos que muestren las diferencias, considero que es un tema interesante para ver. Por ahora digo: verán que el color de las mezclas entre hiladas (de ladrillos) es diferente, las más claras son con base de cal y las oscuras con concreto cementicio hidrofugado; estas últimas son las barreras horizontales contra la humedad, parte de lo que en obra se conoce como ¨dado hidrófugo¨. Este término se aplica porque, si se aprecian en corte, las caras horizontales y verticales del concreto adicionado con sustancias impermeabilizantes (que tienen compuestos orgánicos) se unen rodeando perimetralmente un macizo de ladrillos de aproximadamente 3 a 5 hiladas de altura, constituyendo una medida de control muy efectiva contra el intercambio de humedad entre cimientos y terreno. Siempre es más probable que las fracturas de la capa protectora se produzcan en los planos horizontales que en los verticales, de manera que éstos se hacen en última instancia. Es mi opinión que en estos trabajos (y todos los que estén destinados a quedar ocultos) el Arquitecto tiene que poner gran atención y control en detalle de su ejecución, tanto o más que cuando supervisamos terminaciones que quedarán a la vista, sucede que las fallas (en estos trabajos) aparecen cuando la obra está casi terminada y su remediación es muy costosa, además de tomar al cliente en franco descenso presupuestario. En este caso, los encuentros entre muros y refuerzos verticales de hormigón serán tratados en detalle, así es que por ahora quedan abiertos.